domingo, 5 de abril de 2009

Tipología de crisis del sistema mundial


Diego Armando Tripp Arcos!!!


En el mundo existe una sola crisis, la decadencia del sistema histórico actual, que es el capitalismo, y que es necesario cambiar o construir uno nuevo.
La economía capitalista mundial tiene una estructura política que es la ley de estados “soberanos”. Bajo la “ley del valor” se exigen presiones culturales como el “racismo” y el “sexismo”. Este sistema histórico es el primero en su tipo que ha sobrevivido por tanto tiempo ya que las economías previas no lograron perdurar por la organización de imperios mundiales, y también por sus circunstancias históricas.
El capitalismo surgió en el siglo XVI en Europa, se expandió y para finales del siglo XIX se logró incorporar a todos los rincones del mundo con su premisa de la división social del trabajo. Una consecuencia de su crisis es precisamente que se implantó en todo el globo.
Entre sus contradicciones se encuentra la doble acumulación del capital, por lo que el capitalista compite de forma constante con otros capitalistas, el comportamiento reductor y elevador de costes, y que está presente una pugna con los trabajadores, que son los adversarios por naturaleza.
La desaparición del capitalismo es inevitable, porque el capitalista primero es salvaje, luego se ve obligado a ser “cooperativo”, y a largo plazo se va debilitando paulatinamente.
Por lo mismo de que el capitalista entra en un periodo cíclico se llega a una crisis, que debe verse como un periodo de transición, que los movimientos antisistémicos aprovechan para su beneficio y que los conservadores intentarán neutralizar a través de acuerdos.
El fin del sistema histórico llegará en algún momento, pero lo que vendrá posteriormente queda a la deriva, puede haber una regresión o un progreso, lo cierto es que el cambio tiene que ser mundial, porque el sistema es completo. Puede que surja un nuevo orden de tipo socialista, pero los movimientos antisistémicos tienen que organizarse en una unificación.
Para cambiar el sistema se planteó que primero había que adquirir el poder del Estado, lo que acarreó otro tipo de conflictos como la desconfianza en que el poder quedara en manos del pueblo o por los anarquistas, porque aún no se contaba ni se cuenta con una estrategia definida para adquirir dicho poder.
Sin embargo, en países occidentales se han librado batallas a favor de la adquisición del poder del Estado, como cuando partidos socialdemócratas ganan el derecho a gobernar y han aplicado el “Estado de bienestar” que benefició por algún tiempo a obreros. Otros triunfos en Europa y Asia oriental han hecho que se nacionalicen los medios de producción.
A pesar de la llegada al poder existe un descontento mundial por el gobierno de la izquierda que con el paso del tiempo se ha olvidado de algunos sectores de la población, porque han sido neutralizado y ya no desempeña su papel revolucionario que tenía en sus inicios y en cambio adoptaron una actitud represiva y explotadora, hasta hipócrita.
Las inconformidades han provocado que nazcan “nuevos movimientos” para combatir los “viejos movimientos”, lo que a su vez provoca una enorme confusión, porque es obvio que las estrategias no han funcionado, apremia una renovación que por desgracia aún es incierta.
En general en las ciencias también existe una crisis, porque ha intentado sostenerse por medio de algunas premisas que han sido por demás refutadas.
La Revolución Francesa es el primer movimiento antisistémico serio en la historia del capitalismo moderno, y su ideología observó que el capitalismo se renovaba de forma constante y que usaba como disfraz la premisa de “soberanía en el pueblo”, por lo que dejó como legado que fuera visible la contradicción existente entre sociedad/Estado y su supuesta interacción.
Así como en la Revolución Francesa la burguesía gala defendía sus intereses, en las ciencias sociales históricas, los cuadros dirigentes pretendían legitimar y preservar el capitalismo que a ellos les beneficiaba. Mientras que para los movimientos antisistémicos éstas ciencias servían para aclarar sus funcionamientos y también para ubicar los puntos endebles del sistema.
Los científicos sociales intentaban encontrar formas para explicar la verdadera realidad social, no la de los burgueses ni la de otros científicos. La tarea no era sencilla porque el modelo marxista se infiltraba y prevalecía, había que inventar un modelo que aceptara las ideas de la ciencia moderna y los modelos de la pasada historiografía.
La crisis de las ciencias radica esencialmente en que la ciencia social marxista se muestra cada vez más ineficiente para explicar el mundo palpable, además de la pretensión de imponer leyes eternas e inamovibles que se ha observado que son desechables e inservibles, pues sólo generan más confusión e incertidumbre.
Si existen opciones a las cuales acudir, pero hay una enorme inseguridad ante los posibles resultados pues sólo se puede ser responsable en lo que se puede influir directamente. Es probable que la nueva transformación lleve a la humanidad a un nuevo orden socialista y más igualitario para todos, incluidos los miembros de las minorías, pero esto dependerá por completo de cómo se resuelvan las dos crisis.
Sin embargo, pude que el nuevo sistema sea aun peor que el actual, o que las grandes cabezas que dirigen el sistema en la actualidad se hagan también dirigentes del nuevo orden que los envíe a mantener sus privilegios.
La lucha social es una realidad, surge de la necesidad de un nuevo pensamiento en general; pero, la dirección obedecerá a las acciones que cada uno tome para el nuevo proyecto de la civilización, está claro que puede ser peor o mejor que el actual, lo relevante es tomar conciencia de que es primordial un cambio, no es posible vivir dentro de esta sociedad tan desgastada e inmersa en la desigualdad que está siempre presente pero que pocos están dispuestos a observar y a cambiar.
Immanuel Wallerstein. Geopolítica y Geocultura. Kairós. España. 2007. Pp. 146-170

No hay comentarios:

Publicar un comentario